Por ti me olvidé de Dios
y por poco soy suicida.
Por ti malagradecida
a mi hogar le dije adiós.
Te culpo de mi fracaso
que ya no puedo ni verte
yo pequé por conocerte
y más por hacerte caso.
Si no sabes por si acaso
antes de unirnos los dos
mi mujer padeció atroz
comportamiento insolente
y siendo yo buen creyente
por ti me olvidé de Dios.
Prisionero del pecado
muy fácil me echaste el guante,
pensé que estaba triunfante,
pero estaba derrotado.
Hasta que un día endiablado
esto nunca se me olvida
sin una luz encendida
por causa de la amargura
sufrí un rapto de locura
y por poco soy suicida.
Bien mereces que te zurre,
mas ni siquiera lo intento
quisiera vivir contento,
pero tu cara me aburre.
Hoy mi existencia transcurre
en un túnel sin salida,
jugué mal esta partida
y no he ganado gran cosa
dejé a mis hijos y esposa
por ti malagradecida.
En un miserable rancho
vivo a tu lado infeliz,
estoy pagando el desliz
de fijarme en otro chancho.
Y cuando el recuerdo ensancho
también apareces vos.
De lo estúpido y veloz
el vecino fue testigo
por emperrarme contigo
a mi hogar le dije adiós.
* planta de la décima “Mi vida entera a tus pies” de Nicomedes Santa Cruz
© 2005 Luis Bárcena Giménez
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